Juan Manuel Partida, el psicópata que encabeza ataques contra Sheinbaum

Comunicadores del Bienestar

En los rincones más oscuros y podridos de la prensa sinaloense manó como pus el “periodismo psicópata” que busca la demolición del prestigio de todos los personajes políticos, funcionarios estatales y federales y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a la que califican de narcotraficante y asesina. Este grupo de desquiciados mentales y calumniadores profesionales construyen expedientes de infamia para favorecer a viejos grupos de poder que están huérfanos del presupuesto público.

Enloquecidos e incendiarios, estos sujetos actúan movidos por una pulsión de destrucción masiva. No hay humanidad en su narrativa, solo el deseo de ver todo el tejido social y político arder para sentirse vigentes en un mundo de la comunicación que los rechaza. Operan bajo la premisa perversa de la invención de una realidad paralela. Para ellos, el caos es el objetivo.

En Sinaloa, este bloque de charlatanes -sincronizados con una precisión endemoniada- están aprovechando las coyunturas de la violencia y los procesos judiciales para descargar acusaciones demenciales contra la presidenta Claudia Sheinbaum y contra todo aquel o aquella ciudadana que se les antoje. La narrativa es monótona y grosera puesto que sin tener pruebas ni sentencias de autoridad competente califican a todo mundo de “narcotraficante” descargando el odio que emana de sus venas.

A la cabeza de esta ofensiva se encuentra el psicópata Juan Manuel Partida Valdez -apodado “El Mocho”-, quien ha hecho de la injuria su divisa personal. Partida ejerce la coacción y el chantaje. Su “modus operandi” es conocido: parasitar de la clase política, “pasar la charola” bajo la amenaza del insulto y recolectar “donativos” que no son más que el precio del silencio o de la tregua.

A esta orquesta de la infamia se sumaron voces como las de Aarón Sánchez, ex rector señalado por el saqueo de la Universidad de Occidente, y Omar Garfias, ex funcionario de regímenes priistas. Ambos, tras años de vivir “prendidos de la teta” presupuestal de los gobiernos de Quirino Ordaz y Mario López Valdez (MALOVA), hoy también se refugian en plataformas digitales financiadas por el salinismo residual.

La estrategia es un tentáculo de un proyecto mayor y la revelan en el portal La Aurora, capitaneado por Pablo Hiriart -eterno operador de Carlos Salinas de Gortari-, espacio digital que usan para replicar historias que fabrican en Sinaloa, usando la técnica del “texto retorcido”, notas que se manipulan para golpear, censurar a Morena y a la Presidenta y a todo funcionario que no se “moche”, fabricando una imagen de autoritarismo donde solo hay aplicación de la ley.

Este grupo, que ahora apuesta por el proyecto del priista fracasado Mario Zamora y que busca influir en las elecciones de 2027 y 2030, practica una destrucción aterradora de toda clase de figuras públicas a quienes califican de bandidos, ratas, narcos, asesinos, cómplices, etc. Son como esos grupos que buscan el caos por el caos, enloquecidos por una idea de superioridad moral que solo existe en su estupidez y paranoia.

El periodismo en Sinaloa enfrenta hoy su prueba de fuego: sacudirse a estos pelafustanes y psicópatas que, bajo el disfraz de periodistas o analistas, buscan incendiar la paz social para recuperar sus privilegios perdidos. El espejo de la realidad ya no les regresa ni proyecta una imagen de prestigio, sino la cara de un periodismo corrupto que la población ya aprendió a identificar.