El fin de la farsa: los periodistas de Sinaloa ya no toleran al psicópata Partida

Comunicadores del Bienestar

En los rincones más oscuros del gremio periodístico de Sinaloa, lo que alguna vez pretendió ser un liderazgo se ha degradado en un penoso espectáculo de paranoia, chantaje e invenciones de corte psicópata. Juan Manuel Partida Valdez, apodado “El Mocho”, ha llevado su narrativa de confrontación a un punto de no retorno. Hoy, su estrategia de supervivencia ya no engaña a nadie en Sinaloa; el descrédito social y profesional es absoluto. Ante este escenario, se ha gestado y crece con fuerza una rebelión interna en la Asociación de Periodistas de Sinaloa (APS) que busca no solo destituirlo de la presidencia, sino expulsarlo de manera definitiva. Los verdaderos comunicadores del estado exigen sacudirse con urgencia a un personaje que hace mucho dejó de practicar el periodismo para dedicarse en cuerpo y alma a fabricar mentiras, al insulto, la calumnia y la extorsión disfrazada de libertad de expresión.

Para entender el nivel de descomposición de Partida, es necesario definir su perfil desde la patología: exhibe un estado de psicopatía caracterizado por una mentira patológica (mitomanía) que utiliza de forma utilitaria para atacar y, simultáneamente, victimizarse. Este trastorno lo lleva a construir realidades paralelas sin el más mínimo remordimiento, destruyendo reputaciones ajenas con tal de alimentar su egolatría y desviar la atención de sus propias carencias éticas. Al carecer de empatía y de argumentos periodísticos válidos, el ataque sistemático y el invento de conspiraciones gubernamentales se han convertido en sus únicos mecanismos de defensa, un comportamiento errático que el gremio y la sociedad sinaloense ya identifican no como crítica política, sino como un desequilibrio destructivo.

Para decirse perseguido y amenazado por quienes insulta y tacha de narcos, ratas, bandidos, miserables y saqueadores, Partida recurre siempre a su vieja y desgastada estrategia: desde el año 2017 agarró la cantaleta de autoamenazarse para alcanzar notoriedad y protagonismo mediático. Existe un registro periodístico nacional de que, en mayo de ese año, a los pocos días del doloroso asesinato del periodista Javier Valdez, cofundador del semanario RíoDoce, el hoy repudiado dirigente denunció supuestas amenazas tras enterarse de una lista ficticia de comunicadores que serían ejecutados, logrando así que de manera inmediata le asignaran custodia de seguridad y reflectores que no merecía.

Posteriormente, estiró la liga de la simulación hasta conseguir protección federal en el año 2022. La organización ARTICLE 19 señala que Partida cuenta con estas medidas debido a supuestas agresiones sistemáticas; un dato que el comunicador manipuló a su favor para inflar un expediente de riesgo completamente artificial. Con esto, justificó la permanencia de escoltas y recursos públicos para su seguridad personal, convirtiendo la noble labor de protección a periodistas en un cómodo escudo de impunidad pagado por el erario público, mientras seguía difamando sin freno.

El engaño continuó año tras año hasta llegar al extremo de inventar llamadas telefónicas con frases intimidantes de opereta, como “en unos 40 minutos llego a tu casa”. Ahora, arrastrado por la pérdida total de credibilidad en Sinaloa y en un acto desesperado de megalomanía, ha recurrido a publicar en sus propias redes sociales que la DEA lo está buscando y llamando de manera insistente para que entregue supuesta información que vincule al gobernador Rubén Rocha Moya y a la presidenta Claudia Sheinbaum con actividades ilícitas. Este nuevo delirio no es más que otra pieza de su mitomanía, un intento burdo por llamar la atención ante el hecho de que a nivel local ya nadie toma en serio sus palabras. Para sostener esta farsa, recurre nuevamente a la creación de cuentas falsas de Facebook operadas por él mismo, en las que se autoataca para simular que es un perseguido político de alta peligrosidad y justificar sus delirantes historias.

Con este burdo montaje digital y sus fantasías de espionaje internacional, Partida pretende culpar directamente al gobernador Rubén Rocha Moya y a la presidenta Claudia Sheinbaum de cualquier cosa que le ocurra cuando sus enemigos se cuentan por cientos; basta ver el registro digital de las personas insultadas para darse cuenta del alto grado de su locura. No obstante, el truco ya se le gastó. Tanto en la Fiscalía General de Justicia del Estado como en la Comisión Estatal de Derechos Humanos ya conocen perfectamente su modus operandi y tienen ampliamente documentado que es un especialista en inventar amenazas y fabricar escenarios de riesgo con el único fin de obtener impunidad jurídica y vigencia mediática.

En esta ocasión, el mitómano otra vez trae “enganchado” al organismo internacional ARTICLE 19, el cual emitió alertas recientes de manera mecánica, sin haber enviado a personal a verificar sobre el terreno la falsedad de las supuestas denuncias. La organización ha sido burdamente utilizada en su buena fe por un personaje que opera bajo la premisa perversa de la invención de una realidad paralela, donde sembrar el caos y la desinformación es el único camino para no quedar en el olvido. Ahora denuncia que fue amenazado, él y su familia, en dos mensajes de Facebook que el mismo creó.

El periodismo en Sinaloa enfrenta hoy su prueba de fuego: sacudirse de una vez por todas a estos pelafustanes y psicópatas que, bajo el disfraz de analistas y defensores de la verdad, buscan incendiar la paz social para intentar recuperar los privilegios económicos perdidos del pasado. El espejo de la realidad ya no les proyecta una imagen de prestigio ni de poder, sino la cruda cara de una corrupción moral que la población y sus propios compañeros de la APS ya aprendieron a identificar, repudiar y rechazar de manera definitiva.